Formentera, 30 diciembre, un día frío pero soleado. Hora 12 aprox. El único sonido era el de las gaviotas por encima de nuestras cabezas. Cap de Barbaria, claro.
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Quiero pensar que los mejores años de mi vida están por llegar. Que todavía no he hecho ni la mitad de las cosas que me hubiera gustado hacer. Que todavía no he amado ni una mínima parte de la que me queda por amar. Que todavía estoy viva y mucha vida me queda por vivir. Que no se acaba la ilusión aquí, entre estas líneas.
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